sábado, 21 de agosto de 2010

Reflexiones - Chanchito

Tengo un chanchito que me mira sonriente, no porque así nació, sino porque yo le dibujé una sonrisa en la cara.
Me lo regaló una entidad financiera ya no recuerdo el porque ni el como. Y la verdad, nunca creí que me fuera útil.
Pero para mi sorpresa si lo es. Es de un material muy suave; el cual me permite lanzarlo contra la pared y con cierta destreza y cálculo de fuerza atraparlo de nuevo (no mucha destreza la verdad). Y lo mas gracioso es ver su sonrisa, a pesar de que lo lanzo y juego con él, siempre está sonriente y no se porque escribo acerca de este chanchito especie de peluche que solo es un recordatorio de que en alguna entidad financiera guardar tu dinero es seguro.
Pero de verdad que me alegra en mis ratos de aburrimiento o de stress, y pasadas unas 10 horas frente al monitor sin haber hecho nada más que quejarme del frío y cosumir uno que otro cigarrillo. Empiezo a sentirme identificado con este chanchito, no por mi anatomía o algún tipo de broma tonta, sino por ese mismo juego que hago de lanzarlo y que regrese a mi sonriente.
A veces pienso que la vida me golpeó fuerte y a veces pienso que no, pero como decía Rocky en su última película no importa cuantas veces te golpeen lo importante es cuantas veces te levantes (claro siempre y cuando no quedes medio estúpido como él), la cosa es que yo ya no pienso en si la vida fue dura o no conmigo, antes lo hacía; ya no. Pero de vez en cuando alguien me lo recuerda y no me siento mal al respecto y casualmente hoy alguien me lo recordó. Un viejo casi senil, y que según él a veces pierde la noción de la realidad o el tiempo y espacio, un viejo al que yo llamo con mucho cariño abuelo.

Recuerdo que en esos tiempos en que la vida era dura me sentía mal, frustrado y como todo adolescente que se siente golpeado por la vida, el típico chiquillo que cada hora tiene un ataque de rebeldía y que hiere con mucha facilidad a los que lo quieren.
Y siempre recodaré a ese pequeño gran amigo que me decía - Después de la tormenta siempre viene la calma, ya lo verás-. Esa bendita frase ahora se quedará en mi mente por el resto de mi vida, porque todos los días la recuerdo, y siempre sonrío cuando la recuerdo y siempre digo gracias Enano por ese apoyo.
Y así fue como sonreí cuando mi abuelo me dijo: - si pues, la vida a sido dura contigo no, pero eso te ha servido para madurar-. Solo atiné a sonreir y decirle: -Si pues, pero ahora estoy bien y eso es lo que cuenta-. Mientras lo único que recordaba era mi chanchito (jajaja) que siempre sonríe, y así como él ahora yo sonrio y si Enano, después de la tormenta vino la calma y si Rocky, lo importante es cuantas veces te levantas después de ser golpeado y si chanchito siempre que la vida me golpee o me lanze lejos, o choque con una pared y vuelva al punto de inicio...
 volveré a sonreir.

jueves, 19 de agosto de 2010

Reflexiones - Sueños

Una vez más sentado frente a la pantalla de la computadora. Esta vez mi vieja compu de escritorio, con una pantalla más amplia, una buena conexión a internet y más música inspiradora.
Pero con la desventaja del frío invierno-otoño de mi ciudad natal. Al cual debería estar acostumbrado pero por el constante cambio de escenarios que realizo en mi vida, no puedo acostumbrarme más a este frío.
Hoy hablé con una persona que usualmente me inspira, pero que por alguna extraña razón no lo hizo, muy por el contrario me dejó pensando, y pensando mucho.
Llegué después de un tiempo a casa y vi muchos rostros conocidos y desconocidos, y muchos de ellos sin brillo, sin sueños y sin anhelos y me sentí muy mal. Mal por ellos que no pueden soñar y bien por mi que sueño, y que ahora nose como; pero puedo notar la diferencia entre ojos soñadores y ojos sin sueños.
Y para ponerle más interés a mi punto de vista el cual por ratos creo que simlpemente es un poco de demencia o la soledad que experimenté al estar lejos que me hace creer cosas que no son.
Siento algo así; como me dijeron -un llamado-. Tal vez esté mal, pero cada vez que veo a toda esta gente sin sueños, me dan ganas de hacerlos soñar, de decirles que todo se puede realizar y no porque yo tenga todo lo que quiero, sino porque lucho para tenerlo y sé que si luchas lo conseguirás.
Luego esta persona antes inspiradora me dijo que simlpemente así somos acá donde vivimos. No es que  la gente no sueñe, es que son más reservados o a veces sus sueños son tan grandes que les parecen imposibles de realizar.
Y por más extraño que me parezca eso fue lo que más me motivo pero no en ese momento. Sino horas después, la verdad en ese momento me tranquilizó, me hizo pensar que tal vez no debo preocuparme por los demás, y que así están bien.
Pero luego recuerdo que ayer visité a una vieja amiga y que la inspiré con mis historias y mi entusiasmo o al menos eso es lo que noté.
Y luego veo las fotos de un viejo amigo soñador, aferrado a su sueño, su guitarra, la música. Y así vuelvo a mi primer pensar. Recuerdo que hay más soñadores y gente que lucha por sus sueños, y que me inspiran y que espero yo también motivar y no solo a ellos sino a muchos más y así es como prometo a todo el que lea esto que buscaré la manera de cumplir todos mis sueños y tratar de ayudar a todo el que esté dispuesto a cumplir los suyos y así a la vez impulsar a los que ya no sueñan o no ven sus sueños posibles a seguir soñando y luchando. Porque así creo que es mi camino y lo demostraré. No porque tenga que, no por una cuestión de orgullo, no por una locura que vino a mi mente sino porque así lo quiero, así lo siento y así será.

jueves, 12 de agosto de 2010

Logros – Decepción

Después de trabajar por 6 largas meses fuera de casa al fin voy a volver. Estoy tan solo a una semana de lograr mi objetivo, el de volver a casa después de un largo viaje.
Pero esta semana se está volviendo en una de las más difíciles de mi vida, y no entiendo porque, como es que algo tan interesante se puede volver en un infierno, aunque decir infierno es exagerar (pero suena bien) ya que no es malo, simplemente que el hecho de saber que estoy tan cerca de volver me hace sentir un gran peso en los hombros como si estuviera más lejos que nunca.

Es ahí donde viene mi dilema, y en esta noche que se hizo tan larga a pesar de durar el mismo tiempo que las otras pienso lo siguiente.

Si yo sé que estar aquí es un logro para mí porque me cuesta tanto ahora dar estos últimos pasos, ese último tramo en esta pequeña carrera en mi vida, de la que en menos de una semana me sentiré muy orgulloso de recordar. Y no saber la raíz del problema es lo que más me hace sentir angustiado pues en poco más de un mes volveré a realizar el mismo viaje y esta vez me temo que será por un periodo más prolongado. Pero yo sé que si no estuviera aquí si querría estar y que cada vez que hablo con mis amigos, familia y demás me siento muy orgulloso de contarles donde me encuentro y todas las experiencias que estoy viviendo, porque a pesar de todo me siento alguien mejor, alguien que no hubiera podido ser de no haber venido.

Creo que tal vez esa es la respuesta a todo, que el problema es que ese combustible que necesito para seguir adelante es la admiración y el orgullo que le causo a la gente que en verdad me importa e incluso a la que no. Pero a la vez creo que no debería necesitarlo, o como mi influencia femenina me dijo hoy (una chica que siempre me da el punto de vista de una mujer a todos los problemas que tengo) tal vez me siento así porque las personas nunca se sienten contentas de lo que tienen y siempre quieren más o simplemente nos gusta devaluar lo que tenemos ya sea para sentirnos miserables o para sentir que merecemos más y esa sea la manera de querer buscar más en la vida. Más de cualquier cosa, de lo que ya tienes y sencillamente quieres más, porque ya no valoras lo que tienes y por ende ya no te satisface.

A veces pienso que simplemente es un poco de narcisismo de mi parte, el hecho de sentir admiración de parte de los demás y hasta un poco de envidia a veces, pero de la buena, y es que la verdad es: Que cada vez que me siento, ya sea en un café, restaurante o cualquier lugar que me brinde una buena conexión y me pongo a conversar, chatear o mandar correos con toda la gente a la que quiero e incluso uno que otro colado que tengo entre mis contactos del chat. El sentimiento es increíble. Siento que les relato mis aventuras con un sentimiento muy fuerte en cada palabra, ya sea tecleada o hablada; y a la vez siento que me responden de la misma manera. Con orgullo, satisfacción y admiración.

Me gusta pensar que todo esto que estoy haciendo aunque sea común para muchos, inspira mucho para los que no les es tan normal a lo que me dedico y hago.

Y que así como ellos me sirven cada día de motivación a seguir adelante, de la misma manera yo les impulso a querer realizar sus metas y no rendirse.

También me gusta pensar que después de hablar conmigo, mis amigos salen a la calle, con una sonrisa de orgullo, y que se encuentran con alguien y esta otra persona les pregunta:-porque estas alegre? A lo que ellos contestan:- Porque hablé con mi amigo Guille-. Y así les cuentan mi historia y se sienten orgullosos y prometen pronto también realizar sus metas y objetivos.

Y de esta manera el sentimiento es mutuo y así como ellos me ayudan a seguir adelante de la misma manera yo a ellos.

Y por esa misma razón me cuesta tanto terminar esta, la semana más larga de mi vida, saber que es madrugada del martes y que tengo que esperar hasta la mañana del domingo para tomar ese bendito avión que me llevará de vuelta a casa. Saber que faltan 5 días, que a la vez son 120 horas, que la vez son 7200 minutos, que son como mierda de segundos. Pero en fin la única salida creo yo, es buscar una buena manera de matar el tiempo, ya sea durmiendo, escribiendo, viendo películas y por supuesto seguir en contacto con los míos.

Por eso gracias a todos por darme un poco de su tiempo, el cual para mí fue una gran fortaleza y que siempre recordaré. Y nada a seguir con mi cuenta regresiva, una vez más: GRACIAS.

EL viaje de Mapache

Mapache como todo chico, soñó en viajar por el mundo desde que tenía 16 años. Pero como muchas de las personas no lo hizo, no se le concreto el sueño, tal vez porque no lo deseo con todas sus fuerzas, tal vez simplemente no era su destino o tal vez no se lo merecía. Pero eso es algo que nunca sabremos y podríamos pasarnos la vida adivinando y yo creo que siempre es mejor no pensar en: “Hubiera hecho esto o aquello”. Porque si tomas una decisión tienes que ser firme en ella. Pues según yo hay 3 formas de tomar una decisión, las cuales son:

1. No pensar y tomar la decisión y ya en el camino saber si era la mejor o no.

2. Pensar, y pensar muy bien; ver los pros y contras y así tomar la decisión más acertada, que no necesariamente la decisión más acertada para ti lo será para los demás.

3. Esta es la más difícil y la que me gusta mas aunque no siempre la tome. Ir a algún lugar que te dé paz y preguntarle a tu corazón que es lo que quiere aunque parezca tonto o estúpido al final será la decisión más fácil pues harás lo que te apasiona y por eso nunca te rendirás.



Y es ahora cuando comienza la historia. Ya un poco más maduro y con algo de experiencia en la vida, no mucha la verdad pero aunque sea lo suficiente para saber lo que quiere.

Mapache tiene 22 años y durante estos 6 años desde que comenzó a soñar vivió diferentes experiencias, desde la más amarga de las derrotas, La cual fue cuando le declaro su amor a Margarita, una chica a la que amó a primera vista, de la cual fue amigo y que cuando le declaró su amor, ella simplemente le dijo que no, que serian amigos y mas nada. Hasta la más amarga de las decepciones, cuando veía a sus amigos ya estudiando en la universidad y él seguía de vago, de vez en cuando trabajando o algo, pero nunca saliendo adelante. Y fue uno de esos días el que cambio todo, como si fuera el destino, tal vez así es. (Destino para los que creen en él y coincidencia para los que no).

Mapache había pasado 2 semanas casi sin hablar con nadie, resolviendo sus acertijos de la vida, dando vueltas en las cosas ya pasadas de su vida y pensando en el bendito: HUBIERA.

Cuando a las 11 de la noche de un martes salió a comprar cigarrillos, mientras caminaba esas 4 frías, oscuras y casi vacías calles pensando en sus acertijos y decepciones. Vio a un hombre, ya adulto, de un vestir algo poco usual, parado en un teléfono público tratando de usarlo pero no pudiendo. Como nunca Mapache se detuvo a observarlo un momento antes de pasar cerca a él. Lo examinó para ver si era un ladrón, o un loco o simplemente alguien que parecía tener un problema y al cual no ayudaría porque así como ese hombre Mapache también tenía problemas y de que serviría que un ciego ayude a otro a ver.

Al fin Mapache tabuló que este tipo debía ser simplemente alguien que quería realizar una llamada, pasó cerca a él casi sin mirar, y sintió esa vibra, ese cambio en la atmosfera, ese entorno que le decía que ese hombre necesitaba ayuda, ese sentimiento que todos tenemos y podemos notar, pero que simplemente nos rehusamos a hacerlo.

Y muy diferente a como siempre hubiera reaccionado, Mapache se detuvo. Y se dirigió al hombre desesperado, con una voz algo insegura y medio tembleque: - Señor necesita ayuda?- . A lo que el hombre contestó: -De verdad me quieres ayudar?- Mapache lo miró un momento y pensó:-Que huevón; si necesito ayuda y me la ofrecen la tomo-. Acto seguido Mapache alzó una ceja y le dijo:-si porque no-. Y el hombre contestó: -Quiero hacer una llamada pero no puedo-. Mapache pensó: -Más fácil es decir quiero usar el teléfono pero no tengo plata-. –Ok caballero, aquí tengo un par de monedas, dependiendo a donde quiera llamar aunque sea podrá hablar un par de minutos-. El hombre tomó las monedas y lo miró fijamente.-Gracias- le dijo.

Mapache dio media vuelta y se encamino de vuelta a casa pues ya no tenía dinero para comprar los malignos cigarrillos que tanto le gustaban.

Dio un par de pasos y pensó porque no escuchaba las monedas entrando en el teléfono, tal vez el tipo simplemente quería un par de monedas y lo engañó. Cosa que usualmente al Mapache le molestaría y mucho, pero esta vez fue diferente, volteó a mirar y para su sorpresa el hombre seguía de pie mirando a Mapache y con las monedas en la mano. A lo que le dijo:-Porque te molestas en voltear a mirar? Crees que te quería engañar o de verdad te preocupa que pase conmigo?. Mapache para este momento estaba muy sorprendido por lo que le sucedía, no lo entendía. Porque ayudaba a este hombre y porque ahora este tipo hacía las cosas tan complicadas, pero a la vez se sentía impulsado a seguir hasta el fin a ver que sucedía, pues sentía que hacía lo correcto y al fin y al cabo no tenía nada que perder.

–La verdad es que mayormente me hubiera molestado de que me estafen, o de poder comprar los cigarrillos que estaba dispuesto a comprar, pero esta vez es distinto. Pues le ofrecí mi ayuda y si lo he hecho al menos me daré la molestia de saber si en verdad lo ayudé o no. Ya que de eso se trata no? si ayudas a alguien te aseguras de finalizar la tarea.

El hombre lo miró como con alegría en los ojos y a la vez con mucha firmeza como si fuera otra persona la que estuviera delante de él y le dijo: Gracias por ser sincero y por ofrecerme tu ayuda, pero la llamada que quería hacer no era telefónica, era a ti. Te llamo a cumplir tu destino, a hacer lo que realmente quieres, lo que deseas. Pues tu destino así como el de todos es cumplir sus sueños pues de eso se trata la vida. Y así como tu yo alguna vez estuve de pie frente a un extraño que me ofreció la misma oferta explicándome que en algún momento de nuestras vidas todos somos llamados a cumplir nuestro destino y simplemente hay que estar preparados y listos a empezar la aventura sin miedo pues nunca hay que tener miedo de realizar nuestros sueños.



Bueno eso es todo lo que Mapache me contó acerca de esa noche. Ayer me mandó un correo dice que le está yendo bien, me explicó algo más de cómo el universo conspira cuando realmente deseas algo y de los sueños y él porque ese viejo estaba esa noche ahí esperando por él. (Bueno aunque él no lo llama viejo se refiere a él como maestro) Y también me dijo que siguiera mi camino, porque al cumplir nuestros sueños también inspiramos a más gente a cumplir los suyos y que tal vez todos estamos conectados como que la vida y el mundo son una gran cadena en la que todos nos conectamos y nuestras acciones repercuten en los demás y a la vez las acciones de los demás y esto se convierte en un ciclo infinito que es el ciclo de la vida y depende de nosotros completarlo.



Yo le contesté diciéndole que estaba loco y que no vuelva a irse con extraños; importante lección que aprendemos desde pequeños y que siempre debemos seguir, o tal vez que debemos acatar hasta el momento en el que seamos llamados. Y algo más, casi lo olvido. Mapache también me dijo que cada quien es llamado por el destino de diferentes maneras, a veces simplemente llega un momento de tu vida en el que lo sabes, a veces alguien viene a ayudarte como en su caso, o a veces simplemente sigues tu vida normalmente y sucede pues algunas personas están listas desde siempre y otras simplemente necesitan prepararse. Pero ya sea como se dé el caso para ti tienes que aceptar el reto y tomar la aventura pues cuando llegue el momento tu lo sabrás y no tienes que temer pues ese camino a seguir es el camino de la felicidad y no cualquier felicidad sino la tuya, y cuando la buscas no solo será para ti sino para todos los que te rodean los cuales se sentirán orgullosos de ti y a los que inspiraras a salir a buscar sus sueños y eso no lo sé porque me lo dijo Mapache, lo sé porque lo viví y lo sigo haciendo cada día.

Así que sal y busca tus sueños y recuerda que siempre es bueno brindar ayuda porque estás ayudando a los demás a realizar sus sueños y quien sabe tal vez esa persona también te ayude a ti.