Mapache como todo chico, soñó en viajar por el mundo desde que tenía 16 años. Pero como muchas de las personas no lo hizo, no se le concreto el sueño, tal vez porque no lo deseo con todas sus fuerzas, tal vez simplemente no era su destino o tal vez no se lo merecía. Pero eso es algo que nunca sabremos y podríamos pasarnos la vida adivinando y yo creo que siempre es mejor no pensar en: “Hubiera hecho esto o aquello”. Porque si tomas una decisión tienes que ser firme en ella. Pues según yo hay 3 formas de tomar una decisión, las cuales son:
1. No pensar y tomar la decisión y ya en el camino saber si era la mejor o no.
2. Pensar, y pensar muy bien; ver los pros y contras y así tomar la decisión más acertada, que no necesariamente la decisión más acertada para ti lo será para los demás.
3. Esta es la más difícil y la que me gusta mas aunque no siempre la tome. Ir a algún lugar que te dé paz y preguntarle a tu corazón que es lo que quiere aunque parezca tonto o estúpido al final será la decisión más fácil pues harás lo que te apasiona y por eso nunca te rendirás.
Y es ahora cuando comienza la historia. Ya un poco más maduro y con algo de experiencia en la vida, no mucha la verdad pero aunque sea lo suficiente para saber lo que quiere.
Mapache tiene 22 años y durante estos 6 años desde que comenzó a soñar vivió diferentes experiencias, desde la más amarga de las derrotas, La cual fue cuando le declaro su amor a Margarita, una chica a la que amó a primera vista, de la cual fue amigo y que cuando le declaró su amor, ella simplemente le dijo que no, que serian amigos y mas nada. Hasta la más amarga de las decepciones, cuando veía a sus amigos ya estudiando en la universidad y él seguía de vago, de vez en cuando trabajando o algo, pero nunca saliendo adelante. Y fue uno de esos días el que cambio todo, como si fuera el destino, tal vez así es. (Destino para los que creen en él y coincidencia para los que no).
Mapache había pasado 2 semanas casi sin hablar con nadie, resolviendo sus acertijos de la vida, dando vueltas en las cosas ya pasadas de su vida y pensando en el bendito: HUBIERA.
Cuando a las 11 de la noche de un martes salió a comprar cigarrillos, mientras caminaba esas 4 frías, oscuras y casi vacías calles pensando en sus acertijos y decepciones. Vio a un hombre, ya adulto, de un vestir algo poco usual, parado en un teléfono público tratando de usarlo pero no pudiendo. Como nunca Mapache se detuvo a observarlo un momento antes de pasar cerca a él. Lo examinó para ver si era un ladrón, o un loco o simplemente alguien que parecía tener un problema y al cual no ayudaría porque así como ese hombre Mapache también tenía problemas y de que serviría que un ciego ayude a otro a ver.
Al fin Mapache tabuló que este tipo debía ser simplemente alguien que quería realizar una llamada, pasó cerca a él casi sin mirar, y sintió esa vibra, ese cambio en la atmosfera, ese entorno que le decía que ese hombre necesitaba ayuda, ese sentimiento que todos tenemos y podemos notar, pero que simplemente nos rehusamos a hacerlo.
Y muy diferente a como siempre hubiera reaccionado, Mapache se detuvo. Y se dirigió al hombre desesperado, con una voz algo insegura y medio tembleque: - Señor necesita ayuda?- . A lo que el hombre contestó: -De verdad me quieres ayudar?- Mapache lo miró un momento y pensó:-Que huevón; si necesito ayuda y me la ofrecen la tomo-. Acto seguido Mapache alzó una ceja y le dijo:-si porque no-. Y el hombre contestó: -Quiero hacer una llamada pero no puedo-. Mapache pensó: -Más fácil es decir quiero usar el teléfono pero no tengo plata-. –Ok caballero, aquí tengo un par de monedas, dependiendo a donde quiera llamar aunque sea podrá hablar un par de minutos-. El hombre tomó las monedas y lo miró fijamente.-Gracias- le dijo.
Mapache dio media vuelta y se encamino de vuelta a casa pues ya no tenía dinero para comprar los malignos cigarrillos que tanto le gustaban.
Dio un par de pasos y pensó porque no escuchaba las monedas entrando en el teléfono, tal vez el tipo simplemente quería un par de monedas y lo engañó. Cosa que usualmente al Mapache le molestaría y mucho, pero esta vez fue diferente, volteó a mirar y para su sorpresa el hombre seguía de pie mirando a Mapache y con las monedas en la mano. A lo que le dijo:-Porque te molestas en voltear a mirar? Crees que te quería engañar o de verdad te preocupa que pase conmigo?. Mapache para este momento estaba muy sorprendido por lo que le sucedía, no lo entendía. Porque ayudaba a este hombre y porque ahora este tipo hacía las cosas tan complicadas, pero a la vez se sentía impulsado a seguir hasta el fin a ver que sucedía, pues sentía que hacía lo correcto y al fin y al cabo no tenía nada que perder.
–La verdad es que mayormente me hubiera molestado de que me estafen, o de poder comprar los cigarrillos que estaba dispuesto a comprar, pero esta vez es distinto. Pues le ofrecí mi ayuda y si lo he hecho al menos me daré la molestia de saber si en verdad lo ayudé o no. Ya que de eso se trata no? si ayudas a alguien te aseguras de finalizar la tarea.
El hombre lo miró como con alegría en los ojos y a la vez con mucha firmeza como si fuera otra persona la que estuviera delante de él y le dijo: Gracias por ser sincero y por ofrecerme tu ayuda, pero la llamada que quería hacer no era telefónica, era a ti. Te llamo a cumplir tu destino, a hacer lo que realmente quieres, lo que deseas. Pues tu destino así como el de todos es cumplir sus sueños pues de eso se trata la vida. Y así como tu yo alguna vez estuve de pie frente a un extraño que me ofreció la misma oferta explicándome que en algún momento de nuestras vidas todos somos llamados a cumplir nuestro destino y simplemente hay que estar preparados y listos a empezar la aventura sin miedo pues nunca hay que tener miedo de realizar nuestros sueños.
Bueno eso es todo lo que Mapache me contó acerca de esa noche. Ayer me mandó un correo dice que le está yendo bien, me explicó algo más de cómo el universo conspira cuando realmente deseas algo y de los sueños y él porque ese viejo estaba esa noche ahí esperando por él. (Bueno aunque él no lo llama viejo se refiere a él como maestro) Y también me dijo que siguiera mi camino, porque al cumplir nuestros sueños también inspiramos a más gente a cumplir los suyos y que tal vez todos estamos conectados como que la vida y el mundo son una gran cadena en la que todos nos conectamos y nuestras acciones repercuten en los demás y a la vez las acciones de los demás y esto se convierte en un ciclo infinito que es el ciclo de la vida y depende de nosotros completarlo.
Yo le contesté diciéndole que estaba loco y que no vuelva a irse con extraños; importante lección que aprendemos desde pequeños y que siempre debemos seguir, o tal vez que debemos acatar hasta el momento en el que seamos llamados. Y algo más, casi lo olvido. Mapache también me dijo que cada quien es llamado por el destino de diferentes maneras, a veces simplemente llega un momento de tu vida en el que lo sabes, a veces alguien viene a ayudarte como en su caso, o a veces simplemente sigues tu vida normalmente y sucede pues algunas personas están listas desde siempre y otras simplemente necesitan prepararse. Pero ya sea como se dé el caso para ti tienes que aceptar el reto y tomar la aventura pues cuando llegue el momento tu lo sabrás y no tienes que temer pues ese camino a seguir es el camino de la felicidad y no cualquier felicidad sino la tuya, y cuando la buscas no solo será para ti sino para todos los que te rodean los cuales se sentirán orgullosos de ti y a los que inspiraras a salir a buscar sus sueños y eso no lo sé porque me lo dijo Mapache, lo sé porque lo viví y lo sigo haciendo cada día.
Así que sal y busca tus sueños y recuerda que siempre es bueno brindar ayuda porque estás ayudando a los demás a realizar sus sueños y quien sabe tal vez esa persona también te ayude a ti.
Guille coelho, me gustó, fue una historia clara y una narracion amena, vas mejorando a paso seguro, no creas k estoy de vago (quizas estes en lo correcto), pronto te sorprendere y te pondras furioso pero motivado, por ahora tu labor de motivacion fue cumplida, tengo ganas de escribir.
ResponderEliminarUn amigo de lejos, soñador y terco filosofo.
Daniel.